Interesante es el coleccionismo de fotografías antiguas. Con ellas recopilamos instantes pasados. Cada fotografía es una composición abstracta de luces y colores, en la que se expresan sensaciones.
En cada colección privada de estas piezas, encontramos detrás, a una persona amante de la fotografía y que muestra pasión por la recolección. Esas personas sienten esa sensación de tener en tus manos una impresión, que sabes que un fotógrafo ha manejado y que ese fotógrafo ha elegido deliberadamente, porque es una imagen importante. Es increíble cómo casi puedes leerlo todo, en la pieza en si misma. No se puede, no leer en la imagen. La experiencia de poseer una impresión, es como tener una obra de la imaginación. Guardar la fotografía es un esfuerzo totalmente romántico.
La fotografía es un momento congelado y sacado del flujo de la realidad. Lo malo es que a veces los
factores involucrados en el proceso de creación de una imagen
fotográfica, pasan inadvertidos. Por eso históricamente se ha apreciado
la fotografía por su valor documental y no se han reconocido sus
cualidades estéticas.
Las colecciones de fotografías pueden ser muy variadas, dependiendo mucho de los gustos estéticos de quien lo colecciona. Pueden ser de épocas determinadas de la historia, de lugares, de personalidades, de familias, etc. También se pueden agruparse teniendo en cuenta a los famosos fotógrafos de cada época.
Los álbumes serian la mejor manera de coleccionarlos. Con ellos podremos apreciarlas fácilmente y es la forma optima de conservar, estas obras de arte.
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